Primera Memoria - Soy un hombre sin extremidades
"Me he
dedicado fielmente a perder amigos. A los buenos. A los que quiero. A los que
extraño. Yo y mi espíritu autodestructivo, con un gusto por los excesos, por
caminar siempre sobre la cuerda floja. Deseo ahora ya no vivir eso… pero es
como una maldita adicción. Una adicción a llorar, a estar mal. Como si te
apasionara sufrir. Y bebes un trago y bebes otro… y haces aquello que has
jurado no volver a hacer. Entonces, caes en el abismo. Tienes sexo con personas
con las que no quieres hacerlo. Buscas a personas que no debes buscar. Compras
amor. Aunque eso no se pueda comprar. Compras mentiras. Eso sí. Piensas
borracho en suicidarte, pero no puedes cortarte las venas o el cuello. Sientes
que dolerá. Buscas pastillas. No encuentras. Si quisieras suicidarte ya las
hubieras comprado. Ebrio seguro te las tomabas. Estoy atrapado en este
infierno. Que es mi propio infierno. Del cual no sé cómo salir. No encuentro
las puertas. Soy como un hombre sin brazos ni piernas con ganas de levantarse.
Tengo ganas… pero no puedo. No sé cuáles son mis brazos. No sé cuáles son mis
piernas."
Guillermo, 25 años.
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